Para la mayoría la actual crisis surgida luego del temporalmente malogrado intento de despido de Martín Redrado como presidente del Banco Central significa dos cosas:
1) Que el gobierno no quiere límites al uso de su poder, sin importarle las formas “institucionales” y,
2) Que lo anterior no le gusta a la sociedad y, por lo tanto, implica un descenso de las posibilidades de re-relección del kirchnerismo.
Sobre el primer punto, no puedo discrepar: el kirchnerismo es un armado con voluntad de poder. Su razón de ser es el ejercicio del poder y no el control de mismo. El kirchnerismo, desde su mismo nacimiento de la nada allá por el año 2003, no hizo más que una cosa: concentrar discrecionalidad. Y no dejará de hacerlo hasta desaparecer.
Sobre el segundo punto es donde mi visión difiere. Esa supuesta “aberración” de la sociedad a la poca calidad institucional es más un deseo que una realidad.
La noticia más importante que deja el actual conflicto en torno a las reservas del Banco Central es que el único “opositor” real es Julio Cobos. Se trata de una oposición un tanto falsa, ya que comparte la mayor parte del decálogo de ideas kirchnerista (despuéss de todo, por eso integró la fórmula presidencia junto a Cristina Kirchner hace menos de 3 años). Pero sea falsa o no, los hechos de la coyuntura indican que el escenario 2011 plantea dos alternativas reales: kirchnerismo línea Kirchner o kirchnerismo línea Cobos. El resto del espectro político surge como auditorio de poca monta en estas lides políticas tan devaluadas.
Es este panorama político el que hace que el kirchnerismo de Kirchner no le haya dado el tiro de gracia al macrismo ante los recientes pasos en falso que dió (los casos de espionaje y la fugaz designación de Abel Posse). La suavidad verbal con que un gobierno tan poco afecto a lo suave trató al gobierno porteño luego de los escándalos fue llamativa. Y la explicación de esto es que Kirchner necesita políticamente “vivo” (aunque herido) al PRO y al peronismo no kirchnerista, para que dividan los votos cobistas.
Al contrario de lo que muchos piensan, la reciente “desgracia” del gobierno, le dio al gobierno la noticia que quería: la confirmación de que sólo Cobos presenta una amenaza política para la continuidad del proyecto K en estado puro. Esa polarización es el mejor escenario posible para el gobierno, que ve sus chances de reelección incrementadas gracias a un PRO-Peronismo que ha quedado virtualmente descartado en la pelea por el poder pero que le resta votos al verdadero enemigo electoral (aunque no ideológico).












